¿Preocupados y perdidos ante la alergia de vuestro hijo a la proteína de leche de vaca? Mi experiencia puede guiaros, por eso quiero compartirla con vosotros. ¿Me seguís?

miércoles, 5 de marzo de 2014

Sí, es alérgico

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar", decía Antonio Machado. Pero seguir mis huellas tal vez os ayude a encontrar la senda de vuestro camino como padres de un niño con alergia a la proteína de leche de vaca (APLV).
Siendo un lactante mi hijo sufrió varios episodios de vómitos y diarrea relacionados directamente con la leche de fórmula que hacían presagiar una alergia, puesto que desde su nacimiento se había alimentado de leche materna sin problema digestivo alguno. El único tratamiento indicado por la pediatra y el propio especialista coincidió desde entonces en evitar la ingesta de leche de vaca, derivados y cualquier alimento susceptible de contener proteínas de éste animal. Además, la carne de ternera se convirtió en alimento prohibido para el peque.

Hubo que realizar en primer lugar un prick test en el que no hubo reacción dérmica, pero el diagnóstico se confirmó cuando cumplió los 18 meses, con una prueba de exposición controlada al alérgeno en el hospital. Apenas duró unas horas, ya que enseguida hubo reacción positiva. Entonces, llegó la decepción y la verdadera preocupación, que ha marcado éste último año.
Será dentro de dos o tres meses cuando mi hijo vuelva a pasar las mismas pruebas, cuyos resultados dictaminarán si continúa con APLV o ésta ha desaparecido. La esperanza es nuestra estrella guía, pero sabemos que si sigue con su alergia nuestro pequeño nos tendrá a su lado para enseñarle cómo llevar una vida saludable, al margen de la leche de vaca.

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