¿Preocupados y perdidos ante la alergia de vuestro hijo a la proteína de leche de vaca? Mi experiencia puede guiaros, por eso quiero compartirla con vosotros. ¿Me seguís?

lunes, 24 de marzo de 2014

No sólo leche, sino también...

Tendemos a confundir APLV con intolerancia a la lactosa, pero habría que hacer un esfuerzo por dar a conocer las diferencias, ya que estamos hablando de pequeños detalles que pueden llevarnos a cometer errores peligrosos. 
Una persona alérgica a leche de vaca no puede tomar ni leche ni ningún derivado lácteo, contenga o no lactosa. La lactosa es un azúcar, no una proteína y nada tiene que ver con el sistema inmunológico, sino con la dificultad para producir enzimas del aparato digestivo que ayude a su asimilación.
En el mercado cada vez existen más productos libres de lactosa que ayudan a llevar una dieta diaria más a estas personas, pero son todavía escasos los que no contienen proteínas de leche, ya que muchas de ellas se utilizan como conservantes de otros alimentos que ni por asomo pensaríamos que contienen leche. Es el caso, por ejemplo, de un alto porcentaje de embutidos, especialmente los envasados al vacío. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Lo que dicen los especialistas

Los médicos especialistas definen alergia alimentaria como una respuesta inmune adversa que ocurre y se reproduce ante la exposición ciertos alimentos. En la APLV, después de la exposición al alérgeno, "el sujeto se sensibiliza y produce anticuerpos específicos de tipo IgE para algunas fracciones proteicas de la leche, como la caseína y y la betalactoglobulina. Después de una segunda exposición, el antígeno se fija a las IgE y se desencadena una respuesta alérgica de diversa magnitud y con distintas manifestaciones tanto gastrointestinales como cutáneas.
Como curiosidad, en España los alimentos que más alergias causan son la leche, los huevos, el pescado, el marisco, los frutos secos, los cereales y las frutas.

En este punto cabría distinguir entre alergia a los alimentos e intolerancia. La intolerancia es una reacción adversa del propio metabolismo, pero sin que participe el sistema inmunológico, ante la ingestión de un alimento, que por origen genético o adquirido, impide su digestión y asimilación.

Según las estadísticas, se calcula que la prevalencia de alergias alimentarias es aproximadamente de un 6% en niños menores a 3 años, cifra que va en descenso después de ésta edad, puesto que alrededor de un 75% se resuelven espontáneamente. En concreto, en el caso de la APLV, la prevalencia aproximada es de un 3.5%.

Sí, es alérgico

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar", decía Antonio Machado. Pero seguir mis huellas tal vez os ayude a encontrar la senda de vuestro camino como padres de un niño con alergia a la proteína de leche de vaca (APLV).
Siendo un lactante mi hijo sufrió varios episodios de vómitos y diarrea relacionados directamente con la leche de fórmula que hacían presagiar una alergia, puesto que desde su nacimiento se había alimentado de leche materna sin problema digestivo alguno. El único tratamiento indicado por la pediatra y el propio especialista coincidió desde entonces en evitar la ingesta de leche de vaca, derivados y cualquier alimento susceptible de contener proteínas de éste animal. Además, la carne de ternera se convirtió en alimento prohibido para el peque.

Hubo que realizar en primer lugar un prick test en el que no hubo reacción dérmica, pero el diagnóstico se confirmó cuando cumplió los 18 meses, con una prueba de exposición controlada al alérgeno en el hospital. Apenas duró unas horas, ya que enseguida hubo reacción positiva. Entonces, llegó la decepción y la verdadera preocupación, que ha marcado éste último año.
Será dentro de dos o tres meses cuando mi hijo vuelva a pasar las mismas pruebas, cuyos resultados dictaminarán si continúa con APLV o ésta ha desaparecido. La esperanza es nuestra estrella guía, pero sabemos que si sigue con su alergia nuestro pequeño nos tendrá a su lado para enseñarle cómo llevar una vida saludable, al margen de la leche de vaca.